viernes, 15 de julio de 2011

¿Costumbres?

La mayoría de las veces es muy difícil distinguir entre la costumbre y lo que realmente quieres. Seguimos haciendo algo porque siempre lo hemos hecho y nos ha ido bien. Al menos todo lo bien que conocemos que se puede llegar a estar. Y no sabemos o no queremos cambiar. Y entonces aparece una alternativa estupenda disfrazada de chico perfecto. Pero al fin y al cabo, es alguien nuevo, algo que empieza otra vez de cero. 
Desde fuera es fácil recomendarle que se lance, que disfrute de algo que está claro que la va a hacer feliz. Pero la entiendo cuando dice que no está segura de querer hacerlo. Porque conlleva perder lo de siempre, a su chico de mucho tiempo. Tirar por la borda todas esas tarde juntos paseando de la mano. Y nunca se puede saber si realmente le quieres o simplemente te has acostumbrado a él...

domingo, 10 de julio de 2011

Aprender a vivir

Caer, levantarse a velocidad luz, y hacer como si no hubiese pasado nada.
Desaparecer. Sentirse tan vacio que hasta los pensamientos crean eco. Creo que se le llama subconsciente o algo así.

¿Sabes? Cuando todo duele demasiado es cuando te das cuenta que algo, por absurdo y en cierta forma insignificante, lo has hecho mal. Y no te preguntes porque o como ha pasado, es imposible ahora recolocar cada cosa en su sitio. La has cagado tantas veces que ya ni te atreves a admitirlo, y no se que es peor, negar la evidencia o pasarla por alto. 
Sonreír y decirte a ti misma “palante” día tras día, aguantar lo que está a punto de caer, y aun así decir que podrías estar toda la vida sujetándolo. Desaprovechar una tras una las oportunidades, descalificarte voluntariamente del juego y aplaudir cada vez que alguien te hace daño. Y aun así decir que estas genial. 
Y lo mejor es cuando decides no volver a esperar nada de nadie, y de repente te prometen la luna...

¿Has sentido alguna vez que echas de menos algo?

¿Te has arrepentido alguna vez de haber tenido y de no haberlo dado?
Algunas veces pienso en lo estúpida que fui, las fuerzas que gaste, el tiempo que perdí. Si es que peleando con la vida descubrí que mi único rival eran mis propias debilidades, y pelear por los sueños la única forma de superarme. Dejé de temer la posibilidad de perder, supe que no era yo la mejor y quizás nunca lo sea, pero me dejó de importar quién ganara o perdiera.

Se que todo pudo ser mejor..

Corta es la distancia que hay entre tus ojos y mi alma, muchas las excusas para no aceptar que me haces falta, y es que hay veces que no llego y otras que me paso de frenada... nunca sigo el plan.. vuelo y aterrizo fuera de tu cama.
Y te marchas y me dejas otro beso que se estrella contra mi canción, que me recuerda un beso en tu escalera, mi mano en tus caderas, tu sangre por mis venas, mis labios por tus piernas…
Siento tus miradas que hoy me duelen más que tus palabras. Siento que te alejas o tal vez soy yo quien no se acerca, y es que hay veces que me muestro y otras que es mejor no dar la cara. No es momento de hacer cuentas sabes bien que no me debes nada..
Ya se que todo pudo ser mejor, ya se que todo pudo pero no, pero no...

martes, 5 de julio de 2011

No duele que no vuelvas, duele que te espero..

Pero el tiempo pasa y las cosas cambian.. se alejan y se van, y no puedo correr tras ellas.
Asique me aferro a las que aun tengo, y espero a ver como terminará todo aunque el tiempo pase y pase lentamente..
Me pregunto si lo que he perdido volverá algún día...

lunes, 20 de junio de 2011

Mitades..

…y ahora todas las mitades vagan por el mundo buscándose unas a otras. El amor es la añoranza de la mitad de nosotros que hemos perdido.
Supongamos que tal es el caso, que en algún lugar del mundo cada uno de nosotros tiene una pareja que una vez formó parte de nuestro cuerpo. La otra parte de Tomas es la chica joven con la que ha soñado. El problema es que no encuentra a su otra parte por sí mismo. En vez de eso, se le aparece una tal Tereza …

Siete dias para una eternidad

- Deja que te lleve a mi mundo, guiaré todos tus pasos, aprenderé tus despertares, inventaré tus noches, permaneceré junto a ti, borraré todos los destinos escritos, coseré todas las heridas. Los días que la cólera te domine, te ataré las manos a la espalda para que no te hagas daño, pegaré mi boca a la tuya para ahogar tus gritos y nada será nunca más igual. Y si tú estás solo, estaremos solos en pareja.
Lucas la tomó entre sus brazos, le rozó una mejilla y le acarició la oreja con el timbre grave de su voz:
- Si supieras todos los caminos que he tomado para llegar hasta ti… No sabía, Sofia, me he equivocado muchas veces y siempre he vuelto a empezar con más alegría, con más orgullo. Quisiera que nuestro tiempo se detuviese para poder vivirlo, descubrirte y amarte como mereces, pero este tiempo nos une sin pertenecernos. Yo soy de otra sociedad donde todo es nadie, donde todo es único; yo soy el mal y tú el bien, yo soy tu diferencia, pero creo que te amo, así que pídeme lo que quieras.
- Tu confianza.

Crepúsculo

- También me quieres a mi. Se que no de la misma manera, pero él no es toda tu vida, ya no. Quizá lo fue una vez, pero se marchó, y ahora tiene que enfrentarse a la consecuencia de esa elección: Yo.
- Jacob tenía razón. Había tenido razón todo el tiempo. Era más que un amigo para mi. Ese era el motivo por el que me resultaba tan difícil decirle adiós, porque estaba enamorada de él.

Él es como una droga para ti. Ahora veo que no eres capaz de vivir sin él. Es demasiado tarde, pero yo hubiera sido más saludable para ti, nada de drogas... sino el aire, el sol.
Soy capaz de manejar las sombras, pero no de luchar contra un eclipse. (Jacob)
Era una forma muy dura de vivir: Prohibiendome recordar y aterrorizada por el olvido.
Había roto mis propias reglas. Me había acercado a los recuerdos, había ido a su encuentro, en vez de rehuirlos. Me sentía demasiado viva, y eso me asustaba. Pero la emoción más fuerte que en estos momentos recorría mi cuerpo era el alivio, un alivio que surgía de lo más profundo de mi ser. A pesar de lo mucho que pugnaba por no pensar en él, sin embargo, tampoco intentaba olvidarle. De noche, a última hora, cuando el agotamiento por la falta de sueño derribaba mis defensas, me preocupaba el hecho de que todo pareciera estar desvaneciéndose, que mi mente fuera al final un colador incapaz de recordar el tono exacto del color de sus ojos, la sensación de su piel fría o la textura de su voz. No podía pensar en todo esto, pero debía recordarlo.
No tengas miedo, -le susurré. Somos como una sola persona.
De pronto me abrumó la realidad de mis palabras. Ese momento era tan perfecto, tan auténtico... No dejaba lugar a dudas.
Me rodeó con los brazos, me estrechó contra él y hasta la última de mis terminaciones nerviosas cobró vida propia.
"Para siempre", concluyó.